Credo del Ingeniero

CREDO DEL INGENIERO

Soy Ingeniero y me siento orgulloso de serlo. A la profesión debo solemnes obligaciones que anhelo cumplir. En el ejercicio de mi carrera participaré únicamente en obras honradas.A todo aquel que utilice mis conocimientos serviré con la mayor lealtad y devoción.

Cuando las circunstancias lo requieran, ofreceré sin reserva mis servicios y experiencia por el bien del público. La posesión de actitudes especiales impone el deber de ponerlas al servicio de la humanidad y yo anhelo gustoso ese deber.

Celoso del buen nombre de mi profesión, me esforzaré por defender los intereses y la buena reputación de todo ingeniero que lo merezca; pero si el deber me lo exige, no vacilaré en exponer cualquier acto injusto de quien se haya hecho indigno de pertenecer a la profesión.

Desde la edad de piedra, el progreso de la humanidad ha dependido, de mis antecesores profesionales. Por sus esfuerzos ha podido beneficiarse el ser humano de los vastos recursos naturales y del poderío de la naturaleza, así como también, a estos esfuerzos, se debe el aprovechamiento práctico de los principios de la ciencia y las revelaciones de la tecnología.

Mi labor sería limitada si no fuese por el patrimonio de experiencia acumulada a través de los siglos. Me consagraré a diseminar los conocimientos de la ingeniería y en particular a instruir a los miembros jóvenes de mi profesión con la ciencia, en el arte y en sus tradiciones a mis colegas prometo, así como lo exijo, honradez y equidad, tolerancia, respeto y devoción, en consonancia con las normas y la dignidad de nuestra profesión y siempre consiente de la sagrada obligación de servir al género humano con toda sinceridad.

A mi patria le ofrezco solemnemente mis conocimientos de ingeniería en la defensa de su Soberanía e Integridad territorial para que prevalezca la fuerza del derecho contra el derecho de la fuerza.

Ing. Camilo Gómez y Gómez Hondureño